martes, 15 de agosto de 2017

Cloacarreño

Por: @erwinlopezccs



La misoginia, la vulgaridad, la homofobia y el cara e’ tablismo han sido siempre destacables características de la cúpula corrupta y tiránica que gobierna a Venezuela. Sin lugar a dudas, la mejor expresión de este estereotipo “revolucionario” es Pedro Carreño, un personaje vil que disfruta de degradar a las personas por sus preferencias sexuales como lo hizo con Capriles, o por simplemente preferir la solución pacífica de conflictos como cuando continuamente se refiere a los líderes de la oposición democrática como faltos “de bolas”.
 La violencia verbal y el uso de la (in)justicia chavista le ha permitido andar, hablar y hacer a sus anchas. Su estilo de vida es costoso, tanto que se compara con la vulgar cantidad de dinero que gastó en los 15 años de su hija, con músicos importados y todo. Su seguimiento del libreto del “Guapo de Barrio” es ejemplar. Si alguien hace la política del garrote es él. Si alguien sabe ser rastrero para defender los intereses de la cúpula militar que se disputa los despojos de Venezuela es él, como bien lo demuestran sus continuas visitas al bufete de abogados de la dictadura que tiene por nombre el eufemismo “Tribunal Supremo de Justicia”.  
Pedro Carreño es una de las figuras que representa al chavismo justo en el momento en que necesitamos políticos de altura, que recuperen la majestad del Estado. Incluso el 6 de diciembre de 2015, el chavismo se decantó de nuevo por el guerrillero con el machete debajo de la cobija. No hubo espacio para una política diferente. No hubo conciencia para luchar por el rescate de la institucionalidad, de la vergüenza pública, de la responsabilidad moral. Que Pedro Carreño sea diputado de la República es la prueba fehaciente de lo que pasa en Venezuela cuando los demócratas nos dejamos llevar por la indolencia y le damos paso a la barbarie.
Que no se nos olvide jamás la lección, la democracia se construye cada día cuando defendemos nuestros derechos y cumplimos con nuestros deberes como miembros de la sociedad. Ojalá que luego del fin de esta catástrofe nacional, ese mensaje cale más que el discurso escatológico de cualquier Carujo. Que así sea.

miércoles, 12 de julio de 2017

Venezuela 2017

Por Erwin López

La revolución se come a sus hijos. De esa manera paga los mismos pecados por los cuales Lucifer tuvo que bajar al Averno: traición, asesinato, injuria, envidia, gula, ira. Amargamente, Muchos de los que engulle esta diabólica maquinaria de represión manejada por los "Hijos de Chávez”, son aquellos que ni siquiera tuvieron la oportunidad de conocer una Venezuela diferente antes de ser asesinados. Pero ellos no son las únicas víctimas, de una manera u otra el resto de los venezolanos sufrimos las consecuencias de vivir el infierno chavista: hay quienes mueren de mengua por falta de medicinas, están aquellos víctimas de la delincuencia, los presos políticos, los presos comunes, los torturados por el ejército de invasión, aquellos a los que les violentan su hogar, los que sueñan con volver, los que comen una vez al día, la gente que se alimenta de la basura, los que pasan penurias en el extranjero, los que no pueden ejercer sus derechos porque están amenazados con despido, los que son coaccionados con las bolsas del CLAP.
 Tiene tantas facetas nuestra catástrofe nacional que no alcanzan ni las palabras, ni esta pintura de Matthias Grünewald sobre el infierno de Dante, para cubrir las dimensiones de la tragedia inducida por el chavismo.

¿Hacía falta llegar hasta el infierno?




  

martes, 14 de abril de 2015

La parábola del marido millonario

Foto de: www.maduradas.com
“Antes, en la Cuarta, a nosotros no nos daban nada. Hoy, votar por el gobierno, es como tener allí a tu marido millonario: tú no trabajas ni nada e igual siempre recibes algún dinero. Sigan hablando así y voten por los escuálidos para que ustedes vean lo que es malo”

Con este comentario tan duro, pero tan real, definía un conocido chavista la relación que se da en la Venezuela actual entre el binomio Gobierno–“Pueblo”. La oportunidad de poner en el tapete cómo el PSUV viola todas las disposiciones, leyes, potestades, derechos públicos, humanos y privados, para seguir alimentando su fantasía de comunismo tropical, con visos bárbaros de la calidad de Pol Pot, queda en el aire. Y, a veces, hasta parece un intento fútil en pro de cambiar la mentalidad de quien, simplemente, no puede o no quiere cambiar. Es imposible pensar de otra manera, porque esta frase representa, en mi humilde opinión, todo el compendio del pensamiento del “chavista” –¿venezolano? – promedio, que viéndose de la circunstancia de no tener los estímulos necesarios para producir, cae en los seductores brazos de un gobierno que, como buen hombre violento, aprovecha su fuerza para pegar cuando la esposa –pueblo– reclama lo que se merece: respeto, libertad y autodeterminación.
El “Pueblo de Venezuela”, eufemismo  horrible que durante todas las épocas ha hecho de los gobiernos amantes de una ciudadanía pobre e ignorante, se ha sometido como buen cordero al holocausto ante la  presión de los mandatarios todopoderosos, quienes en estos momentos emplean más de la mitad de la fuerza productiva del país, controlan el 70% de la distribución de alimentos y generan aproximadamente el 95% del PIB de la nación. ¿Cómo llegamos a esto? Es la pregunta que muchos nos hacemos. En mi opinión, entre la miríada de razones que se pudiera ofrecer, cobra mucho peso el hecho de que, en Venezuela, este cuento del “marido” Gobierno no empieza ni con el muerto del Museo de Historia Militar, ni mucho menos con el intento democrático de los 40 “terribles” años, sino que está en la psique del venezolano desde mucho antes. Chávez es uno más, un ejemplo de Cipriano Castro, de Joaquín Crespo, de los Monagas, de “El León de Payara”, de Luciano Mendoza, de los Ducharne, de Juan Vicente Gómez, de todos aquellos que asumieron la conducción de un país devastado por una guerra de independencia terrible, la más sangrienta que hubo en toda la América. Según varios académicos, estos caudillos surgieron ante la necesidad de poner orden al caos de los primeros años republicanos, cuando mucha gente no entendía de qué se trataba ese asunto de la República y del Estado, ya que antes todas las órdenes y decisiones emanaban del Rey de España.
Sin embargo, los caudillos no nos abandonaron, sino que siguieron y siguen teniendo más importancia, en nuestra historia, que las virtudes republicanas, tal como se evidenció durante los 14 años en los cuales Hugo Chávez gobernó Venezuela como si esta fuera su finca personal, y gran parte de la población se adhirió a la idea de volver al peonaje. Su carisma, su cercanía con los “patas en el suelo” a los que por supuesto les exigió, y les prodigó amor, no hizo más que crear esa fantasía, entre los seguidores del chavismo, de que está bien vivir del Estado y, es más, hasta resulta un derecho adquirido por simplemente vivir en Venezuela. El paternalismo de la Cuarta República se juntó con el mesianismo, para poco a poco ir atando a una población ya proclive a las dádivas, a una situación de dependencia en la cual la misma subsistencia depende de la adhesión al sistema y del culto al caudillo.
Es un sistema perverso, claro está, porque mezcla el atávico culto al héroe con las más refinadas formas de control que fueron desarrolladas en los laboratorios de poder de la Unión Soviética. Su efecto es mucho más difícil de mitigar por esa falta de iniciativa que, a lo largo de nuestra historia, los venezolanos hemos tenido para intentar cambiar nuestro destino, bien sea por la falta de oportunidades para quienes las requieran, por haber invertido más en cualquier otra cosa que en la educación de la juventud o por no haberse propiciado la iniciativa individual. El chavismo es una consecuencia de esto: donde no hay iniciativa queda el resentimiento y la envidia; donde hubo violencia, seguirá habiendo violencia; donde hubo ignorancia, campearán –a sus anchas– las mentiras y el proselitismo. Los mensajes esperanzadores de Capriles y de muchos intelectuales, como Carrera Damas, de que el “pueblo venezolano” es trabajador, honesto, humilde y proclive a la democracia, son abofeteados por la dinámica del día a día de una parte importante de la población, que hizo suyo el mensaje del odio, del racismo a la inversa y de la tiranía del “proletariado” para no pensar en el futuro, para destinarse a vivir a costa de un marido millonario que envilece y tortura, que obliga a no pensar en otra cosa que en la retaliación y la venganza contra una “no sé qué burguesía”, en vez de pensar en constituirse en ciudadanía, con todos los significados económicos y de progreso que esto implica para las sociedades.  


Por Erwin López

viernes, 27 de marzo de 2015

Reflexiones desde el clásico

Fuente: Goal.com
Me quedo con el fútbol sencillo de Benzema, del incansable Alba y del silencioso e increíblemente seguro Bravo. Siento que fueron determinantes, casi podría decir imprescindibles.

¿El resto? Goles en momentos no esperados, un Madrid adelantado, recuperando y proponiendo -cuando medio mundo presagiaba lo contrario- y un Barcelona temible al contragolpe. ¡Sí, me leen bien, al contragolpe! Una vez convertido el 2-1, pudo haber goleado al Real Madrid.

Y es que ese segundo gol fue una losa para el Madrid, ¡pesada, muy pesada! Buen pase profundo de Alves y exquisitez en el control... Luego, complicidad en la colocación de Iker ante el remate cruzado -e inesperado- de Suárez. A cobrar y festejar...

Aprovecho y escribo del uruguayo recién llegado al Barsa: Luis crece en este equipo. No le queda más remedio. Es algo así como mirar a los lados y decir "mi única posibilidad, aquí, es crecer". Y va y lo hace. Corre, propone, tiene descaro, pasa, celebra, cede, acepta... Y el domingo, en medio de la noche catalana, festejó un gol que tenía atragantado... Un gol que te abre las puertas a tres puntos que, probablemente, no merecía el equipo; pero ahí están... ¡Bien por él!


Y desde Suárez, regreso a Benzema: jugador sacrificado y delicado. Su espuela es una oda al anticipo, al ver una jugada posterior cuando todos estamos solo admirando su desmarque. Pero su partido fue mucho más que eso y se encontró con Bravo (si me apuran ustedes hoy, el mejor fichaje del verano para cualquier club): serio, trabajador, callado -ese silencio que no suena a humildad forzada- siempre activo, siempre presente bajo los tres palos azulgranas... Y Alba, ese "pequeñín" que cuando se planta ante la portería contraria, sin importar la camiseta que defiendas, deseas que anote: porque lo merece, porque se lo corrió, porque llegó ahí para hacerse o hacer un hueco. Jordi Alba tiene la particularidad de tener que hacerlo muy pero que muy mal, para hacer sentir defraudado al espectador...

El Barsa ganó el partido y tres puntos. El Madrid ganó credibilidad, el gol average particular y, además, se encontró con esa especie de aura que acompaña a los grandes: "estoy aquí, y, si me lo permites, voy a vencer -recordemos la Champions, mayo 2014". El Madrid no ganó puntos, pero se encontró con ese talante histórico que, si bien su actualidad pareciera desestimar, pesa tanto como para aparecer hasta cuando pierde. Y claro, ¡bien por ellos!

José Miguel Goñi

miércoles, 25 de marzo de 2015

Escrito en luz: El candelabro de Clío. Galería de la infamia.

George Azerotd, quien debía acabar con la vida del Vicepresidente Andrew Johnson.

David Herold, quien tenía el encargo de asesinar al Secretario del Departamento
de Estado, William Seward, 

Lewis Payne debía ayudar a Herold en el cometido de asesinar al Secretario de Estado Seward
John Wilkes Booth, el único que tuvo éxito en su misión, hirió de muerte a
Abraham Lincoln el 14 de abril de 1865 en el Teatro Ford.

Para el 14 de Abril de 1865, ya Abraham Lincoln había pasado a la Historia con su discurso de Proclamación de Emancipación en Gettysburg, con la promulgación de la 13° Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que abole para siempre la esclavitud en la nación norteamericana, y con la victoria sobre la Confederación pro-esclavista, no sin muchas dificultades y sacrificios. Sin embargo, algunos de los fanáticos que habían entre aquellos "barones del Sur", quienes mercadeaban con seres humanos para mantener su estatus social, querían seguir con su proyecto de país esclavista y, en pro de lograr este cometido, planificaron el asesinato de las 3 principales autoridades del Estado norteamericano. 

En lo que pareció una jugada torcida del destino, los conspiradores sureños fallaron en asesinar a los subalternos del presidente, William Seward y Andrew Johnson, pero tuvieron éxito al acabar con el gran artífice de su derrota: Lincoln murió de un disparo, el 15 de Abril de 1865, en medio del llanto de un país. La cámara del foto-reportero Alexander Gardner, guardó para la posteridad los rostros de 3 de los implicados en la conspiración, que llevó a Lincoln a la tumba, posteriormente ejecutados luego de su captura. John Wilkes Booth, un sureño que se ganaba la vida como actor de teatro, murió en un enfrentamiento contra los soldados que lo perseguían, luego de haber logrado herir de muerte a Lincoln y huir del Teatro Ford hacia su amado Sur.     


Por Erwin López

miércoles, 18 de marzo de 2015

Escrito en luz: Allende el mar 2. Hombros anchos.

"La puerta de las nubes" refleja las luces de Chicago. Esta escultura es conocida por los chicaguenses como el Bean (Grano). Foto de @erwinlopezccs

La Torre Sears, en su momento el edificio más alto del mundo, compite por su trono con muchos otras estructuras corporativas que le rivalizan en riqueza y poder. Foto desde centro sur de la ciudad. Por @erwinlopezccs

La torre Trump se oculta entre las nubes de un día no muy soleado. El poder de su dueño se refleja en su altura y majestuosidad. Foto de @erwinlopezccs. 
Chicago es más que la ciudad de la mafia. Sus grandes rascacielos, su modernidad mezclada con la tradición del medio oeste y su trepidante dinámica económica, le han hecho ganar el sobrenombre de "Ciudad de los hombros anchos", que es fiel reflejo de la capacidad que tiene esta gran urbe para reinventarse cada día, para seguir siendo el tercer núcleo más importante del desarrollo industrial, tecnológico y de servicios en los Estados Unidos. 

Por Erwin López